¿Por qué se muere de hambre un país que conseguía cubrir sus necesidades alimenticias?
Por Alma Giraudo, Selvas.org
Traduzione di Liliana Piastra per i Traduttori per la Pace.

Fotos desde el blog/diario della doctora Maria Caroll que agradezemos mucho.
Hace treinta años Haití cultivaba todo el arroz que le hacía falta ¿Qué es lo que ha pasado?
Las recientes revueltas, ocasionadas por un incremento injustificado del coste de los alimentos, han costado la vida a 6 personas. También se han producido desórdenes en otros países, como Burkina Faso, Camerún, Costa de Marfil, Egipto, Guinea, Mauritania, Méjico, Marruecos, Senegal, Uzbekistán, Yemen y otros.

Haiti: cronache di una morte annunciata
Alma Giraudo per Selvas.org
Ecco un dossier che dimostra la responsabilità dell'Unione Europea nella destabilizzazione di Haiti negli anni, nei mesi e nei giorni che hanno preceduto e seguito il colpo di stato del 29 febbraio 2004.
(Anche in PDF)
Haití: crónicas de una muerte anunciada
Alma Giraudo por Selvas.org
Un informe que demuestra la responsabilidad de la Unión Europea en la desestabilización de Haití durante los años, meses y días anteriores y posteriores al golpe de Estado del 29 de febrero de 2004.
(Tambien en PDF)
La responsabilité
de l'Union Européenne
dans la déstabilisation d'Haïti pendant les années, les mois et les jours qui ont précédé et suivi le coup d'État du 29 février 2004
(.DOC Download)
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The Economist, que ha apodado la crisis “el tsunami silencioso”, refiere que el año pasado el precio de la harina se ha incrementado en un 77% y el del arroz en un 16%, pero desde enero hasta ahora el precio del arroz ha sufrido un incremento del 141%.
Hermite Joseph, una madre de dos niños, que trabaja en el mercado de Puerto Príncipe, dice: antes, con un dólar y 25 centavos podías comprar verduras, arroz, 10 centavos de carbón y algo de aceite para guisar. Ahora ya sólo una lata pequeña de arroz cuesta 65 centavos, y ni siquiera es arroz de buena calidad. El aceite cuesta 25 centavos, el carbón otros 25 centavos. Con un dólar y 25 centavos, ya no puedes cocinar ni un plato de arroz para un niño.
La iglesia de St. Claire sirve 1.000 comidas gratuitas al día, casi todas para niños hambrientos. Los niños de Cité Soleil tienen que hacer 8 kms. hasta llegar a la iglesia y poder recibir una comida.
El coste del arroz, de las judías, de las verduras, de la carne, del aceite para cocinar, del propano para las estufas ha aumentado desmesuradamente y, por consiguiente, las raciones de comida se han reducido, pero el hambre crece y cada vez más niños caminan hasta la iglesia para conseguir una comida gratuita. Antes los adultos solían esperar a que los niños saciaran su hambre para comerse los restos, pero ahora ya no queda nada.
En 1986, tras la expulsión del dictador Jean Claude Duvalier (Baby Doc), el Fondo Monetario Internacional concedió a Haití un préstamo de 24,6 millones de dólares, que necesitaba desesperadamente, por haber saqueado el dictador sus fondos, una parte de los cuales aún se encuentran en un banco suizo, sin que Haití logre su devolución.
Para conceder el préstamo, el FMI ha exigido la reducción de los aranceles a la importación del arroz y de otros productos agrícolas, abriendo así el mercado a la competencia de otros países.
El Dr. Paul Farmer, un médico que ha vivido durante muchos años en áreas rurales, estaba en Haití cuando pasó. “En menos de dos años, los agricultores haitianos ya no han podido competir con el que llaman el “arroz de Miami” Todo el mercado del arroz local se ha hundido ante el arroz a bajo coste procedente de los EE.UU., que cuenta con importantes ayudas.
Se produjeron protestas violentas, estalló una “guerra del arroz”, y algunos agricultores perdieron la vida.
“El arroz americano invadió el País” recuerda Charles Suffrard, agricultor, durante una entrevista al Washington Post en 2000. “De 1987 a 1988 llegó tanto arroz que muchos dejaron de trabajar la tierra”
La gente del campo, al haber perdido su trabajo, emigró a la ciudad.
Pero la comunidad internacional de los negocios seguía sin estar satisfecha. En 1994, como condición para “restablecer la democracia” (fundamentalmente para atajar el desembarco en las costas de Florida de miles de desesperados, que huían de la violencia de la dictadura militar de Cedras) y devolver al país a su Presidente legítimo, Jean-Bertrand Aristide, que los propios EE.UU. habían derrocado 3 años antes con un violento golpe de Estado, los EE.UU., el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial impusieron una apertura del mercado aún mayor. Los aranceles aduaneros a la importación del arroz bajaron hasta un 3%.
Pero ¿cuál era la razón que inducía a los EE.UU. a destruir el mercado interior del país más pobre del continente americano, donde más de la mitad de la población vive con menos de un dólar al día?
Pues bien: Haití se ha convertido en uno de los mayores importadores de arroz de los EE.UU.; según el Departamento de agricultura, Haití es el tercer importador por importancia, con 240.000 toneladas de arroz al año.

Los cultivadores de arroz de los EE.UU. se benefician de ayudas muy importantes, que entre 1995 y 2006 han alcanzado los 11.000 millones de dólares. Un productor, Riceland Foods Inc. de Stuttgart Arkansas, ha recibido por sí solo 500 millones de dólares en ayudas entre 1995 y 2006.
El arroz es uno de los productos más subvencionados en los EE.UU., con tres tipos de subvenciones distintas. Las subvenciones previstas para los próximos años, por lo menos hasta 2015, ascienden a 700.000.000 de dólares anuales.
¿Cuál es el resultado? Que decenas de millones de cultivadores de arroz de los países pobres no logran mantener a sus propias familias porque, gracias a la política intervencionista de los países más ricos, su precio es bajísimo y muy volátil.
Por si fuera poco, los aranceles del arroz en EE.UU. llegan hasta un 24%, el mismo tipo de protección que los gobiernos de Haití han tenido que eliminar ante las exigencias de EE.UU. y del FMI.
Pero los productores de arroz no son los únicos afectados.
Paul Farmer ha visto cómo a los productores de azúcar de caña les sucedía lo mismo. Antaña Haití era el mayor exportador a Europa de azúcar y otros productos tropicales. Ahora incluso importa el azúcar de las compañías que lo producen en la República Dominicana, controladas por los EE.UU., y de Florida. “Ha sido terrible ver cómo los agricultores haitianos se quedaban sin trabajo. Todas estas cosas han marcado el principio de la espiral que ha llevado a las protestas de estos días”
Más aún (de: Eyes of the Heart: Seeking a Path for the Poor in the Age of Globalization, de Jean-Bertrand Aristide, Año 2000):
“La historia de la eliminación de la cabaña de cerdos criollos haitianos en los años 80 es una parábola clásica de la globalización. Los puercos negros criollos, de pequeño tamaño, eran el corazón de la economía campesina. Una variedad extremadamente sana, bien adaptada al clima de Haití, se alimentaban de desperdicios y podían resistir hasta tres días sin comer. Entre un 80 y un 85% de las familias rurales criaban cerdos, que tenían un papel crucial para mantener la fertilidad del suelo y representaban un “banco casero” para la población campesina. Tradicionalmente solía venderse un cerdo para hacer frente a situaciones de emergencia o especiales (funerales, bodas, bautismos, enfermedades y, en caso de necesidad, para pagar el colegio y los libros a principio de curso, en octubre).
En 1982, las agencias internacionales convencieron a los campesinos de que sus credos estaban enfermos y había que sacrificarlos (para que la enfermedad no se extendiera a los países del Norte).

Se les prometió que los cerdos se sustituirían con otros de una raza mejor. Con una eficiencia jamás vista antes en un programa de desarrollo, se mataron todos los cerdos en un plazo de 13 meses.
Dos años después los cerdos de la raza mejorada llegaron de Iowa. Eran tan buenos que necesitaban agua limpia para beber (de la que el 80% de la población haitiana no dispone), pienso de importación (con un coste de 90 dólares al año, cuando los ingresos per capita eran de 130 dólares) y zahúrdas ex profeso.
:: HAITI ::
Tortas de Barro

Due servizi, uno del 2006 e uno dell'AP del 2008, documentano come le famiglie povere di Cité Soleil
abbiano iniziato a placare i morsi della fame
cuocendo focacce a base di sale, oli vegetali e... fango.
Haitian Mud Pies:
In Cite Soleil, people make and eat mud pies. It's not out of hunger, but because 'sometimes, you just crave
Haiti's Poor Forced to Eat Dirt As Food
Associated Press • Jan. 29, 2008. 02:38 PM EST
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Los campesinos haitianos los apodaron “príncipes de 4 patas”. Por si fuera poco el insulto, se le añadió el perjuicio, porque encima la carne no era buena. No hace falta decir que el programa de repoblación fue un completo fracaso. Según un observador del proceso, en términos monetarios, las pérdidas de los campesinos haitianos hay que cifrarlas en 600 millones de dólares. La matriculación en las escuelas rurales bajó en un 30%, en esas mismas áreas el consumo de proteínas se redujo de forma alarmante, la descapitalización de la economía campesina fue devastadora y el impacto negativo para el suelo y la producción agrícola incalculable. Hasta la fecha, los campesinos haitianos no se han recuperado.
La mayor parte del mundo rural de Haití sigue estando aislado del mercado global, así es que para muchos campesinos el exterminio de los cerdos criollos ha sido su primera experiencia de globalización. Pero la experiencia se graba en la memoria colectiva. Hoy en día, cuando a los campesinos se les dice que la reforma económica y la privatización les reportará ventajas, se muestran comprensiblemente desconfiados. Las empresas estatales están enfermas, nos dicen, y no hay más remedio que privatizarlas. Los campesinos sacuden la cabeza y se acuerdan de los cerdos criollos.”
decapitalizzazione dell’economia contadina ed un incalcolabile impatto negativo sul suolo e sulla produzione agricola. Ad oggi i contadini haitiani non si sono ripresi. La maggior parte dell’Haiti rurale è ancora isolata dal mercato globale, così per molti contadini lo sterminio dei maiali creoli è stata la loro prima esperienza di globalizzazione. L’esperienza resta nella memoria collettiva. Oggi, quando ai contadini viene detto che riforma economica e privatizzazione porterà loro benefici, sono comprensibilmente diffidenti. Le aziende di stato sono malate, ci dicono, e devono essere privatizzate. I contadini scuotono la testa e ricordano i maiali creoli.”
La influencia europea
Pero nuestra Europa, tan solidaria, tampoco renuncia a su parte del pastel: los países del Caribe se han visto obligados a firmar los nuevos “acuerdos de partenariado económico” (EPA o APE, como quieran llamarse), que sustituyen al “acuerdo de Cotonou” -que aun no siendo perfecto, era aceptable- e implican la apertura total de sus mercados a nuestras mercancías, sin que se hayan eliminado las ayudas a nuestros productos agrícolas. En la página web de la delegación de la UE en Haití los acuerdos se presentan como una “gran oportunidad” para los haitianos. Puede que lo sean para la reducidísima élite que ha seguido enriqueciéndose durante estos 4 años tras el golpe de Estado contra Jean-Bertrand Aristide, pero no para el 80% de la población que se verá gravemente perjudicada.
Cuál ha sido el chantaje con el que hemos logrado hacerles firmar los EPA es fácil de imaginar: la presencia de la UE en Haití se ha ido intensificando cada vez más en estos últimos años, en el periodo 2004-2006 (los años de la dictadura de Latortue) incluso hemos sido el “primer país donante”, aunque ahora nos hayan superado los EE.UU.
Escribe Michel Chossudovsky:
“Con una parte creciente de la población mundial por debajo del umbral de la pobreza, el brusco incremento de los precios de los productos alimentarios tiene un efecto devastador. Hay en el mundo millones de personas que no pueden comprar comida para su supervivencia.
Esto, en realidad, está contribuyendo a eliminar a los pobres mediante muerte por inanición.
“Controla el petróleo y controlarás a las naciones, controla los alimentos y controlarás a las poblaciones”: palabras pronunciadas por Henry Kissinger.
A este respecto Kissinger declaró en 1974, en el contexto del “Estudio de la seguridad nacional: implicaciones del crecimiento de la población mundial para la seguridad de los EE.UU. y sus intereses en ultramar”, que “el hambre puede representar un instrumento “de hecho” para el control de la población” (entendido como control del aumento de la población N.d.A.)

El hambre en la era de la globalización es una elección política.
El hambre no es consecuencia de la escasez de alimentos, sino todo lo contrario: los excedentes en géneros alimentarios se utilizan para desestabilizar la producción agrícola en los países en vías de desarrollo”.
(Michel Chossudovsky “El hambre Global” Globalresearch, 2 de mayo de 2008)
De la situación en Haití nos da testimonio el periodista Kevin Pina, que ha vivido durante años junto a los más pobres, la violencia del golpe del 2004, la atroz represión que le siguió, la brutalidad, las amenazas, los insultos de los soldados de la ONU, la cárcel:
“Las agencias no gubernamentales enviadas para hacerse cargo de las ayudas de las Naciones Unidas marcan el paso; pese a que, según las estadísticas, reciben el 45% de las ayudas extranjeras, el 15% vuelve a los respectivos países donantes; compárese, ya de paso, el salario medio del jefe de una ONG en Haití, que es de 60.000 dólares anuales, con el de un ciudadano medio haitiano, que gana incluso menos de 250 dólares anuales. Nada mejor, para dar ejemplo a una población forzada a alimentarse de la basura, que ir a una oficina de un SUV con aire acondicionado.
La verdad es que, mientras los pobres sufren durante el ejercicio actual de “nation building” que está llevando a cabo la ONU, y que les obliga a comer barro, los ricos de Haití son cada vez más ricos; preguntad a las familias Bigio, Mev, Brandt si tienen bastante para comer: antes, considerando los estándares haitianos, ya tenían un nivel de vida increíblemente alto, que ha aumentado considerablemente desde el derrocamiento de Aristide, en 2004.
Todo esto lo han impuesto las Naciones Unidas, que han actuado como mandatarios de la administración Bush, según la cual para ayudar a los pobres de Haití la única vía es trabajar con el sector privado. Algunos expertos en desarrollo de las Naciones Unidas nos piden que creamos que, si se crean más oportunidades de negocio para las familias acomodadas, se producirá un efecto positivo demostrable para los pobres. Es la nueva agenda neoliberal que hace suya la vieja teoría reaganiana.
En el contexto haitiano, resultaría más apropiado darle un nuevo nombre: la economía de las tortas de barro.

Es cada vez más evidente que este planteamiento no funciona y que lo que Haití necesita es una economía que ponga en tela de juicio la disparidad entre quien tiene y quien no tiene. Las familias más arriba citadas han demostrado a lo largo de los años que no son unos ‘socios’ fiables para la mayoría pobre de Haití. De hecho, no son capitalistas en un mercado libre, sino depredadores monopolistas que controlan el mercado. Ninguna inversión de la comunidad internacional, o beneficencia, cambiará los hechos. Este es el mensaje real tras la receta de las tortitas de barro que hoy en día los pobres de Cité Soleil se ven forzados a comer.
En estos momentos en Haití todo beneficia a los negocios del sector privado, mientras que el resto de la población está en manos de la “caridad”. Es lo que Bush, la ONU y los cuadros de expertos en economía le dejan a Haití. Se favorece claramente a quien tiene un capital que invertir, mientras que para los demás aumenta la dependencia de la “generosidad” de los extranjeros. Está bastante claro que, mientras el monopolio de la economía esté en manos de unas pocas familias, no es de extrañar que oigamos hablar cada vez más de las tortas de barro.
No lo repetiré nunca lo bastante: el último presidente que ha tenido el valor de suscitar esta cuestión, sigue exilado. A Aristide se le derrocó en 2004 y su movimiento, que le había dado a los pobres la sensación de que podían controlar su propio destino, fue salvajemente pisoteado.”
Ahora Haití está recibiendo ayudas de emergencia de Venezuela (350 toneladas de comida), EE.UU. y Brasil: más comida procedente de las Naciones Unidas, pero durará poco y, de todas formas, sigue tratándose de “beneficencia”, fundamental como recurso inmediato, pero no resuelve los problemas de la pobreza y del hambre.
Por si la confusión fuera poca, el 12 de abril el Primer Ministro, Jacques-Edouard Alexis, se ha visto obligado a dimitir, debido a un voto de censura de un grupo de senadores de derecha liderados por Youri Latortue, el sobrino corrupto del dictador Gerard Latortue, que logró ser nombrado senador.
El Presidente René Preval ha designado como sucesor de Alexis a Ericq Pierre, conocido por su credo neoliberal y representante de Haití en el Banco Interamericano de Desarrollo, y del agrado de la “comunidad internacional”.
A la hora de tomar una decisión Préval, además de consultar con los partidos, como es normal que ocurra, ha tenido que consultar también a la “comunidad internacional”, con las consiguientes presiones de varios funcionarios extranjeros, entre otros Alain Joyandel, Secretario de Estado francés para la Cooperación y la Francofonía, José Miguel Insulza, Secretario General de la Organización de Estados Americanos y Miguel Ángel Moratinos, Ministro español de Asuntos Extranjeros y Cooperación.
Lo cual demuestra que, desde el 29 de febrero de 2004, fecha del golpe, Haití es un país con una soberanía muy limitada.
Análisis y testimonios de:
Bill Quigley: USA Role in Haiti Hunger Riots
Jean-Bertrand Aristide: Eyes of the Heart
Michel Chossudovsky: Global Famine
Kevin Pina: Mud Cookie economics in Haiti
Agence Haitienne de Presse
Alma Giraudo mantiene vive le cronache "invisibili" da Haiti tramite le pagine del sito da lei coordinato www.aristide-haiti.it Ha pubblicato "Haiti, dalle ceneri il nuovo governo" - cronaca delle elezioni del 7 febbraio 2006 e il Dossier Haiti: cronache di una morte annunciata
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