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LAS MUJERES Y EL ALCA

Las analisis de los movimientos de las mujeres contra el ALCA y las propuestas alternativas en Latinoamerica, en esto especial de Mailer Mattié por Selvas.org


Le foto di questo servizio sono tutte relative al III Encuentro Hemisférico de Lucha Contra el ALCA e sono di Miguel Viña, René Calvo Castromán y René Pérez Massola, tratte dal sito ufficiale http://www.alcaabajo.cu/


20/01/2004

América Latina en venta
Los defensores del Área de Libre Comercio de Las Américas (ALCA) le presentan como un gigantesco y prometedor proyecto económico, generador de crecimiento y bienestar para las naciones de la región latinoamericana. Ocultan intencionalmente, sin embargo, sus graves consecuencias sociales, culturales, ambientales y sobre los derechos humanos de millones de mujeres y hombres en todo el Continente.

El ALCA pretende convertir el conjunto de 34 países en un inmenso mercado, sujeto a las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Los principales postores serán empresas de Canadá y Estados Unidos. Al resto de países corresponderá crear las mejores condiciones posibles para garantizar la máxima rentabilidad al capital invertido, favoreciendo la creación de un amplio mercado de trabajo precario y el acceso a cuantiosos recursos energéticos y de biodiversidad. El objetivo es controlar el 24% del comercio mundial, incluyendo petróleo y gas, lo que permitiría a Estados Unidos, entre otras cosas, fortalecerse en los mercados internacionales frente a la Unión Europea y Japón.

En efecto, el borador del tratado, secretamente elaborado en Washington con ayuda de asesores de compañías transnacionales, dispone: crear un mercado de trabajo que permita la competencia con otras zonas de libre comercio, pagando bajos salarios; el monopolio de patentes, privatización de recursos biológicos y del conocimiento comunitario; concesiones a largo plazo para explotación de minerales e hidrocarburos; sustitución de cultivos tradicionales por transgénicos; interpretar la soberanía de los Estados nacionales para decidir políticas sociales, económicas y ambientales como un "obstáculo técnico al libre comercio"; desconocimiento de los tribunales nacionales para dirimir conflictos con los inversores extranjeros, otorgando competencia a los creados para tal fin en el marco del acuerdo; apertura a la inversión privada de áreas como salud, educación y servicios públicos, convirtiendo en mercancías derechos ciudadanos fundamentales; eliminación de subsidios a la agricultura y establecimiento de bases militares en Centro y Sur América. La militarización, por lo demás, es un hecho en países como Colombia y Ecuador para garantizar, por ejemplo, la actividad de empresas petroleras en territorios indígenas.


Divide y vencerás
Cuando el gobierno de Bill Clinton lanzó el proyecto del ALCA en 1994, América Latina estaba sumida en una profunda crisis producto del rigor de los programas de ajuste estructural (PAE) y la corrupción, con escasa resistencia y organización popular. Diez años después, no obstante, el contexto social y político es diferente. La reacción ciudadana al neoliberalismo ha llevado a un crecimiento sin precedentes de los movimientos sociales, destacando incluso la fuerza de las luchas indígenas en varios países. Existe hoy día, sin duda, un amplio consenso de oposición al ALCA, sumado a las posturas críticas de los gobiernos de Venezuela, Brasil y Argentina.



Ante esta situación, el plan original para firmar un acuerdo homogéneo entre los 34 países enfrenta cada vez mayores obstáculos. Estados Unidos, de hecho, ha intentado por todos los medios evitar el retraso de las negociaciones, para cumplir así con la fecha prevista de inicio el día 1 de enero de 2005. Con ese objetivo ha impulsado principalmente tratados de libre comercio por bloques de países, como el Plan Puebla Panamá (PPP) en Centroamérica. También en términos bilaterales en Sur América, con Chile, Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia.

La estrategia estadounidense quedó claramente expuesta en la VIII Ronda de Negociaciones, celebrada en Miami en noviembre de 2003. Brasil insistió allí en pedir la eliminación de subsidios agrícolas y otras medidas proteccionistas vigentes en Estados Unidos, a favor de un comercio equitativo con los países del Sur. La respuesta del gobierno de Bush fue anunciar acuerdos sectoriales con los países andinos, excepto Venezuela, con los que tiene un intercambio comercial de 50 mil millones de dólares anuales, además de inversiones que alcanzan los 40 mil millones de dólares. Amenazó, asimismo, con firmar el ALCA incluso sin Brasil. Las negociaciones bilaterales, en efecto, fortalecen su posición, al imponer las normas para el comercio continental país por país. Desde luego, los gobiernos andinos comprometidos en Miami tendrán que enfrentar y responder a la mayoritaria oposición de sus ciudadanos.



Libero commercio contro le donne
La discriminación y explotación de las mujeres, ha sido históricamente una fuente de beneficios al capital. La era neoliberal, por supuesto, no constituye una excepción. En América Latina, desde la aplicación de los PAE y la liberalización del comercio en países como México, la situación de la mujer ha empeorado dramáticamente. El cumplimiento de las declaraciones internacionales y normas a favor de sus derechos, ha tropezado, sin duda, con la poderosa barrera de los modelos económicos. Mil millones de personas en el mundo viven en situación de extrema pobreza; de ellos, 700 millones son mujeres. Esto es así, aun cuando contribuyen significativamente, con su trabajo remunerado y no remunerado, tanto a la producción como a la subsistencia de sus familias. En los países del Sur, por ejemplo, las mujeres producen el 70% de los alimentos.

El libre comercio, por su parte, tiene especial predilección por el empleo femenino. En el caso de las maquilas, de hecho, las mujeres representan el 90% del total de la mano de obra. Su situación laboral se caracteriza por salarios infímos y largas jornadas de 12 a 14 horas. También por la violación sistemática de su dignidad y sus derechos. Pueden, incluso, estar obligadas a tomar anticonceptivos dentro de las mismas empresas, sin su consentimiento. En México, en la mayoría de las maquiladoras se exige, como requisito previo de admisión, un certificado médico que pruebe la ausencia de embarazo, quedando sujetas a informar continuamente sobre sus períodos menstruales. De más está decir que no tienen servicios sociales, seguridad laboral ni adscripción sindical.

El ALCA, por supuesto, mantiene las mismas tendencias; carece simplemente de una visión de género. Los derechos de las mujeres no forman parte de su contenido. Junto a la flexibilización laboral y la precariedad del empleo,(1) la eliminación del gasto social del Estado, sobre todo en relación a salud y educación, trasladará los costos directamente a las familias, y en particular a las mujeres. Hay que agregar los efectos específicos sobre la atención médica sexual y reproductiva, la cual se verá igualmente restringida. Por supuesto, el Estado perderá también autonomía para elaborar políticas que favorezcan la igualdad de la mujer. En consecuencia, sus posibilidades de capacitación y participación social quedarán aún más limitadas.

Como productoras de alimentos, el ALCA afectará igualmente a las mujeres. Por un lado, se prevé la introducción de cultivos y alimentos transgénicos. Por otro, la aplicación de los acuerdos sobre patentes de la OMC a la biodiversidad y el conocimiento. Las mujeres perderán de esta forma control sobre los cultivos tradicionales, incluyendo los diversos usos, rituales y curativos, que dan a las plantas. Las comunidades en general quedarán así en una situación de extrema vulnerabilidad respecto a su seguridad alimentaria, mientras satisfactores esenciales para la subsistencia serán accesibles sólo a través de los mercados en poder de las transnacionales.(2)

Hay que considerar, además, el aumento de fuerza de trabajo femenina expulsada del campo, junto a la de pequeñas y medianas empresas sin condiciones para competir con el capital y los productos extranjeros. Esto se traducirá, a su vez, en crecimiento de la migración interna hacia los nuevos centros de actividad económica, principalmente la producción de bienes para exportación. No hay que olvidar, sin embargo, que el neoliberalismo expulsa de sus modos tradicionales de vida mayor cantidad de personas que las que puede realmente absorber el mercado de trabajo. Para las mujeres en particular esto ha significado pobreza extrema y emigración hacia los países del Norte; es decir, explotación laboral y sexual, desintegración familiar y de sus comunidades.

El ALCA, en fin, considera a las mujeres un simple instrumento para reducir, directa o indirectamente, costos productivos. Las excluye de la toma de decisiones, amenaza sus derechos fundamentales y, por tanto, limita considerablemente el desarrollo de la democracia en las naciones latinoamericanas.(3)




Organización y resistencia
La oposición continental al ALCA agrupa un amplio y variado conjunto de sectores y movimientos sociales. Pequeños y medianos empresarios, campesinos, obreros, trabajadores informales, comunidades religiosas de base, profesionales, políticos y parlamentarios. En este contexto, destaca significativamente la presencia y actividad de las mujeres.

En primer término, se ha logrado la articulación de redes organizativas que vinculan las luchas y propuestas de las mujeres en México, América Central, Caribe y Sur América. Entre las asociaciones que han llevado adelante esta iniciativa cuentan, entre otras, la Federación Democrática Internacional de Mujeres, la Marcha Mundial de las Mujeres, Alianza Social Continental, el Frente Continental de Mujeres por el Derecho a una Vida Digna y la Red de Mujeres Transformando la Economía (REMTE) que actúa en 11 países del Continente.

Se entiende la lucha contra el ALCA como defensa de la soberanía, el derecho internacional, la democracia y la paz. Se busca, por un lado, la posibilidad de construir una integración con equidad y justicia para las naciones. Se plantea, igualmente, el diseño de modelos alternativos de desarrollo y políticas que favorezcan el empleo, la producción sostenible, los derechos ciudadanos y la igualdad social.

Con esos objetivos, pues, las mujeres latinoamericanas han realizado variadas actividades durante los últimos años. Destacan los dos Encuentros Hemisféricos de Lucha contra el ALCA, celebrados en la Habana en 2001 y 2002. En el I Encuentro se aprobó la "Declaración continental de mujeres".(4) En el II, se realizó el Taller "La lucha de las mujeres ante el peligro del ALCA", para discutir las consecuencias del libre comercio y acordar acciones simultáneas en los países de la región.

En 2002, asimismo, REMTE promovió en diversos lugares la realización del Foro Latinoamericano "Las Mujeres Frente al ALCA". En Brasil, las mujeres contribuyeron a organizar en septiembre un plebiscito no oficial donde 10 millones de personas expresaron su rechazo al acuerdo comercial. Se efectuaron también numerosos encuentros nacionales en Bolivia, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, México, Nicaragua, Perú y Venezuela, previos a la VII Cumbre Ministerial, celebrada en Quito durante el mes de octubre.(5)

Durante el año 2003 se realizaron nuevas acciones. En febrero, se llevó a cabo en México el Foro Internacional "Los Derechos de las Mujeres en el ALCA, el Plan Puebla-Panamá (PPP) y la OMC". En marzo, las mujeres convocaron marchas en todo el Continente, a propósito del día internacional de la mujer trabajadora. En Chiapas, México, en mayo se realizó el "Encuentro sobre el ALCA, el PPP y los Derechos de las Mujeres", y un mes más tarde el "Encuentro de Mujeres Contra el ALCA".(6) En Argentina y Paraguay se efectuaron también consultas populares. En Miami, coincidiendo esta vez con la VIII Reunión Ministerial del ALCA en noviembre, REMTE y otras organizaciones participaron en varias protestas, marchas, seminarios y talleres, en conjunto con ambientalistas, periodistas, estudiantes, agricultores y artistas.(7) En Uruguay hubo igualmente movilizaciones a finales del año y en Sao Paulo, Brasil, se celebró en diciembre la Conferencia Continental de Trabajadores Contra el ALCA.


En Los Andes
En el amplio marco de la participación y resistencia de las mujeres latinoamericanas al libre comercio, los países andinos han sido especial escenario de diferentes acontecimientos. En Quito, en agosto de 2002, se realizó en la Universidad Andina Simón Bolívar el Taller "Mujeres Frente al ALCA",(8) organizado por REMTE-Ecuador, el Movimiento de Mujeres Luchando por la Vida y las mujeres de la Confederación de Afiliados al Seguro Social Campesino. Sus objetivos fueron principalmente informar sobre los efectos del acuerdo en los derechos de la mujer, promover acciones de protesta y proponer alternativas.

En octubre del mismo año, Ecuador se convirtió esta vez en el centro de la campaña "Jornadas de resistencia continental contra el ALCA", al ser Quito sede de la VII Reunión Ministerial para las negociaciones del tratado. Las mujeres realizaron movilizaciones, encuentros y acciones simbólicas. Destacó el Encuentro Continental "Otra América es Posible", donde 300 mujeres de varios países exigieron a sus gobiernos rechazar el acuerdo. Igualmente se llevó a cabo la ocupación de un establecimiento de McDonald's en la Capital. Unas 40 mujeres del Movimiento Luchando por la Vida quemaron allí las ropas viejas que llevaban, para denunciar la importación de papas transgénicas por parte de la transnacional, en perjuicio de la seguridad alimentaria y la producción nacional. Argumentaron que empresas como McDonald's compran directamente a los productores subsidiados en Estados Unidos, ocasionando la ruina a los cultivadores de la serranía ecuatoriana. Una muestra solamente de lo que podría ocurrir a la población y la economía del país con la vigencia del ALCA.

En Bogotá, en junio de 2002 se efectuó la primera reunión de mujeres previa al encuentro de Quito en octubre. Posteriormente, en mayo de 2003 en Cali, se realizó el Encuentro de las Mujeres Trabajadoras Colombianas y el Taller "Las mujeres trabajadoras y la participación sindical femenina", organizado por la Coordinadora de Mujeres Trabajadoras Andinas (COMUANDE).

La Paz, Bolivia, fue sede en junio de 2003 del II Encuentro "Contra el ALCA y la Guerra". Hubo movilizaciones frente a la sede del gobierno y la Embajada de Estados Unidos, con participación de mujeres pertenecientes a las organizaciones de cocaleros, asociaciones campesinas, indígenas, obreras y religiosas.

En Caracas, se realizó en septiembre de 2003 el Foro Mundial "Mujeres en Solidaridad con Venezuela". Reunió a delegadas de todos los Continentes, quienes acordaron divulgar en sus países los efectos negativos del ALCA. Decidieron, asimismo, conformar el Frente Unitario de Mujeres del Mundo Contra el ALCA, conjuntamente con el Bloque Latinoamericano de Mujeres Contra las Políticas Neoliberales y Globalizadoras.

En Lima, finalmente, se efectuó en octubre de 2003 el Foro "Las mujeres y el ALCA: alternativas de los movimientos sociales", con participación de varias organizaciones laborales y de microempresarias. El objetivo fue informar y sensibilizar sobre las consecuencias del acuerdo comercial, además de las respuestas y alternativas surgidas a nivel internacional.




¿Qué proponen las mujeres?
Para las mujeres latinoamericanas, es inaplazable construir un nuevo orden económico e internacional. El núcleo debe ser el desarrollo de la democracia participativa en todas las instancias de la vida social. Exigen, por tanto, que las decisiones en torno al ALCA sean sometidas a consulta popular y que los gobiernos, además, informen sobre el estado de las negociaciones en todas las lenguas que se hablan en los distintos países. Proponen, desde luego, la búsqueda de mecanismos alternativos para una integración equitativa y solidaria, comprometida con la autonomía de las naciones y el respeto de los derechos ciudadanos.

Las mujeres son partidarias de un ordenamiento internacional basado en la sustentabilidad, la igualdad de género y la satisfacción de las necesidades humanas. Es decir, un orden donde el eje fundamental no sea el interés comercial de las transnacionales. Consideran imprescindible, por otra parte, la vigencia y aplicación del derecho internacional: Declaración de Derechos Humanos, Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre derechos indígenas, entre otros.(9) Exigen a las Naciones Unidas su intervención, y a los organismos económicos multilaterales el cese de las políticas de ajuste, la promoción y financiamiento de megaproyectos insostenibles y la condonación de la deuda externa.

Consideran la construcción de modelos alternativos de integración, justamente un estímulo a la reorganización de las economías nacionales. En este proceso, áreas fundamentales como la agricultura y en general la producción de alimentos, deben permanecer al margen de los acuerdos de la OMC. Es necesario, por tanto, implementar políticas de reforma agraria y otorgar incentivos a la producción local, rechazando los cultivos y alimentos transgénicos y la apropiación privada de la biodiversidad.

Las políticas públicas en relación a la salud, educación y otros derechos colectivos, por otra parte, deben ser reforzadas. El Estado debe garantizar, además, la participación de la mujer en todas las instancias, junto al reconocimiento social y económico de su trabajo. Los programas deben incluir el retorno e indemnización de las mujeres del campo y la ciudad que se han visto obligadas a emigrar, facilitando su reincorporación al entorno familiar y comunitario.(10) Otra vía hacia la igualdad es también el pleno reconocimiento de la diversidad cultural, rasgo característico de las sociedades latinoamericanas y, por tanto, elemento indispensable para el desarrollo de la democracia participativa. De este modo, las diferentes lenguas, creencias, prácticas médicas y cosmovisiones deberán integrarse plenamente en la vida nacional.(11)

La alternativa de las mujeres al ALCA es, en suma, la construcción de un mundo solidario, democrático, pluralista, ecológicamente sustentable, pacífico y regido por el derecho internacional. Frente al ALCA, en fin, las mujeres proponen el respeto a la vida, la libertad, la soberanía y la coexistencia pacífica de las culturas.





Note:

1 Elizabeth Paredo: "Bolivia. Los impactos del ALCA en las mujeres". Documento presentado en el Primer Encuentro Nacional "Los impactos del ALCA en Bolivia". Red de Mujeres Transformando la Economía (REMTE). Cochabamba, mayo de 2002. En: alainet.org/publica/mujalca.
2 Mujeres del campo de América Latina y el Caribe; Vía campesina; Comité de Género de Alianza Social Continental; Marcha Mundial de las Mujeres; REMTE: "Manifiesto de las mujeres de las Américas ante la VII Reunión Ministerial del ALCA". Quito, octubre de 2002. En: movimientos.org/remte.
3 "Declaración contra el ALCA de las mujeres de Brasil". Porto Alegre, febrero de 2002. En: alainet.org/publica/mujalca.
4 "Declaración continental de mujeres". Primer Encuentro Hemisférico de Lucha Contra el ALCA. La Habana, noviembre de 2001. En: alainet.org/publica/mujalca.
5 Mujeres del campo de América Latina y el Caribe; Vía Campesina; Comité de Género de Alianza Social Continental; Marcha Mundial de las Mujeres; REMTE: "Manifiesto de las mujeres de las Américas ante la VII Reunión Ministerial del ALCA". Quito, octubre de 2002. En: movimientos.org/remte.
6 ainfos.ca/index 24.html.
7 Boletín Informativo Campaña Continental Contra el ALCA, 19. 11. 2003. En: movimientos.org/listas/info/alca.no.
8 "Mujeres frente al ALCA". Agencia Informativa Pachacamac. Quito, 24. 8. 2002
9 Elizabeth Paredo; Art. cit.
10 "Declaración política de las mujeres del campo y de la pesca". Valparaíso, Chile, abril de 2002. En: movimientos.org.
11 Conclusiones del Encuentro de Mujeres contra el ALCA. Chiapas, México, junio de 2003. En: ainfos.ca/index 24.html.


Mailer Mattié, Economista venezuelana, esperta di Antropologia economica e Cooperazione internazionale finalizzata allo sviluppo sostenibile.
E-mail: mailermattie@yahoo.es


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