:: Participar en el combate por otro poder político es indispensable :
La realización del Foro Social Mundial (FSM) en Venezuela es una
nueva y gran oportunidad para aprender de las formidables lecciones -
positivas y negativas - de la lucha del continente por "otro mundo
posible". El FSM sale de la fase de resistencia al neoliberalismo y
pasa a participar activamente de la lucha por "otro mundo posible" o se
quedará relegado a la intranscendencia.
FSM: La lucha por un mundo posneoliberal o la intranscendencia
Por Emir Sader (ALAI) - 21/01/2006

Foto di Simone Bruno
La
realización del FSM en Venezuela es una excelente oportunidad
para dar ese salto. Si salir incólume de ella, retomando el
mismo discurso de antes, sin haber aprendido de las extraordinarias
conquistas y lecciones que América Latina y el Caribe han
ofrecido, se condenará a perpetuar su actual marginalidad en
relación a los grandes combates que se libran contra la
hegemonía imperial y el neoliberalismo en el mundo, los reinos
del dinero, de las armas y de la mass media monopolista.
Estos últimos años se producen grandes transformaciones
en la lucha por el posneoliberalismo. Por un lado, presenciamos algunos
fracasos, provenientes de diferentes latitudes. Los gobiernos de Lula y
de Tabaré Vázquez no rompieron con el neoliberalismo y
decepcionan a aquellos que depositaban las esperanzas de
superación del neoliberalismo en la vía de la lucha
electoral de la izquierda tradicional. Por otro lado, fracasaron
también los movimientos sociales que pretendieron mantenerse en
la esfera de la lucha social, sustituyendo la lucha política o
intentando prescindir de ella.
Los movimientos indígenas ecuatorianos, revelando una
extraordinaria capacidad de movilización, fueron protagonistas
del derrocamiento de tres presidentes, tuvieron la posibilidad de
comandar la construcción de una alternativa al neoliberalismo,
pero delegaron en un dirigente político ajeno al movimiento, se
sintieron traicionados, se quedaron divididos y sufrieron un gran
revés. Los zapatistas, por su lado, intentaron poner en
práctica la línea de "cambiar el mundo sin tomar el
poder" y pasaron a la construcción de gobiernos locales, con
gran legitimidad en la región, pero frente a la primera gran
ofensiva militar, tuvieron que desarmar esas estructuras y pasar a
trabajar en el proceso de construcción de fuerza de masas en la
lucha por la transformación de México,
convenciéndose de que no hay emancipación de los
chiapanecos/as sin emancipación de la totalidad de los
mexicanos/as. Estos fracasos tiene que ver con la concepción de
las ONGs de intentar limitar la acción al plano de lo que llaman
la "sociedad civil", sin participar de la lucha por otro poder
político, indispensable si efectivamente se quiere construir
otro mundo posible y no sólo permanecer en el nivel de los
testimonios de la resistencia.
Pero hubo grandes y notables avances en la lucha de los/as
latinoamericanos/as y caribeños/as, que el FSM tiene que
incorporar. En la propia Venezuela, los participantes en el FSM
encontrarán un proceso político en el que efectivamente
se promueve la prioridad de lo social, se limita la libre
circulación del capital financiero, se opone a la
hegemonía imperial belicista, se promueve activamente la
integración latino-americana, tanto en los planos
político y económico general, como en aspectos decisivos
como el energético y la democratización de los medios de
información.
Allá se podrá aprender que es en el nivel del Estado y de
los gobiernos que se puede universalizar los derechos: uno de los
puntos clave de la lucha posneoliberal. Es en ese nivel que se puede
reglamentar la circulación de capitales, así como apoyar
formas de propiedad social. En suma, la creación de otro mundo
posible pasa por la democratización del poder o no
existirá.
Por otro lado, la bellísima victoria de Evo Morales y del MAS en
Bolivia va en la misma dirección. La revolución
democrática en aquel país comienza necesariamente por la
nacionalización de los hidrocarburos y la convocatoria a la
Asamblea Constituyente, para construir una sociedad multiétnica
y multicultural, como paso fundamental para la democratización
de las relaciones de poder y de las relaciones sociales,
económicas y culturales del país.
El eje, que comienza a diseñarse entre Venezuela, Bolivia y
Cuba, apunta también en la dirección de que el
antineoliberalismo tiene que incorporar elementos del anti-
capitalismo, si quiere efectivamente construir otro mundo posible. Cuba
es una referencia anticapitalista obligatoria, el país que
más ha avanzado en priorizar el aspecto social: terminó
con el analfabetismo hace más de cuatro décadas,
apoyó decisivamente a Venezuela en ese camino, posee la mejor
medicina social del mundo, protagoniza la más extensa y generosa
política de solidaridad internacional del mundo.
Si aprende de esas experiencias, el FSM habrá pasado de la fase
de resistencia a la fase de participación concreta en la
construcción del otro mundo posible. Si acaso pasa en la
nebulosa, corre el riesgo de confundirse con la oposición
golpista venezolana - que monopolizó la categoría de
"sociedad civil" -, monopolista de los medios, golpista, privatizadora
del petróleo y punto de apoyo de la política guerrerista
de los Estados Unidos. El FSM no puede perder esta oportunidad
histórica, sino se reducirá a eventos de "testimonio" sin
lograr convertirse en un actor concreto de la lucha posneoliberal, en
el momento en que ésta tiene, en América Latina y el
Caribe, su escenario más importante.
ALAI, en conjunto con la
Minga Informativa de Movimientos Sociales, hará una cobertura
especial del VI Foro Social Mundial y del II Foro Social de las
Américas que se desarrollará desde el 24 hasta el 29 de
enero de este año en Caracas, Venezuela. Le invitamos a visitar
los sitios: http://alainet.org y http://movimientos.org/fsm2006 en los
que podrá encontrar noticias, análisis y pronunciamientos
de esta importante cita social del continente.
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